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La caravana de madres de migrantes desaparecidos Volverte a Ver

Publicado en El Desconcierto y Revista Pueblos. Reportaje televisión en HispanTV

Se estima que más de 70 mil personas en tránsito por México están desaparecidas. El sueño americano de miles de migrantes queda truncado en algún estado de México, presos en cárceles y centros de detención de migrantes, o en manos del crimen organizado. Sus madres salen a buscarlos en lo que han llamado la Caravana de Madres de Migrantes Centroamericanos Desaparecidos.

Conoce a

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La violencia en manos de pandillas ha despojado a los centroamericanos de sus trabajos. Obligados a pagarles a estas altos impuestos, miles de personas se han visto obligadas a cerrar sus negocios. La alternativa a quien se oponga es la muerte. Emigrar es, para muchos, la única alternativa a la pobreza y la violencia.

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Que lo iban a ir a buscar a la casa, que lo iban a matar

Las madres acuden a los poblados que se han asentado a lo largo de las vías del tren, desde donde sus hijos al igual que miles de migrantes saltaron a bordo del ferrocarril “La Bestia”, para preguntar si alguien ha visto pasar a sus desaparecidos; visitan los albergues de migrantes acaso alguien reconoce el rostro de la foto que llevan en su pecho; intentan averiguar en cárceles y centros de detención si sus desaparecidos están presos o lo estuvieron en algún momento.

La búsqueda de

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Carnada para el crimen

México es hoy el país más peligroso en el mundo para los migrantes. Según estimaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el número de secuestros alcanza la tenebrosa cifra de 20 mil al año.

Asesinados, forzados a trabajar para los carteles de droga y las mujeres explotadas sexualmente. En 10 años de búsqueda la caravana de madres ha logrado localizar a 200 hombres y 10 mujeres.

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Me dicen que fue una venta lo que hicieron con mi hijo

 

Plan Frontera Sur

El crimen organizado cosecha la vulnerabilidad sembrada por una política de migración que obedece a una lógica de seguridad nacional plasmada en la Ley de Migración y particularmente en el Programa Frontera Sur, con el que se ha reforzado la frontera con Guatemala. Las personas han buscado así nuevas rutas que aún no han sido identificadas, y con ellas se han trasladado también las bandas criminales, quienes tienen hoy la posibilidad de operar bajo una mayor invisibilidad.

El tren me jaló cien metros.

 

El rastro perdido

Los migrantes no llevan celular. Quienes lo hacen son catalogados de “halcones”: encargados de observar y levantar información para los carteles. Quienes tuvieron uno al principio del viaje lo perdieron, junto con los pocos pesos que llevaban, en alguno de los múltiples asaltos de los que son víctimas. Comprar una tarjeta para comunicarse se hace entonces imposible y pedir prestada una llamada desde otro teléfono pone en peligro a sus familias, puesto que el número marcado quedará registrado. La pobreza y el miedo los aleja así aún más de sus casas. Muchos de los que se quedan en México, porque encontraron un trabajo, se casaron o se cansaron, no volverán a hablar nunca más con sus madres. Las razones para no hacerlo quedan guardadas profundo en un lugar de la historia donde sólo ellos tienen acceso.

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Será ella la que me diga por qué no me siguió llamando.