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Impacto social de un proyecto de desarrollo Ya no hay compadres

El 3 de diciembre del 2012, fuimos a visitar a la familia Qüepumil. Herminda lloraba desconsoladamente. Cuando llegamos, se lanzó en los brazos de un pariente para abrazarlo con la determinación de una persona que sufre sin vergüenza. Su padre había muerto hace 2 días, a las seis de la mañana en el hospital de Panguipulli. Sufría un cáncer que se había expandido por todo su cuerpo. Tenía metástasis en las piernas, brazos, cuello, vientre… La señora Rosario, la esposa del difunto, estaba más tranquila. Tenía los ojos rojos y serios, pero no lloraba abiertamente como sus hijos. Nos saludó, agradeció nuestra llegada y nos invitó a ingresar a la casa. En el salón, unas diez personas estaban sentadas, pegadas a los muros de la casa y rodeando a don René Jaramillo, quien yacía sin vida y con la piel grisácea detrás del cristal del ataúd. Dimos la vuelta al salón saludando a cada una de las personas, intercambiando una pequeña sonrisa cordial y triste. Luego nos sentamos en las sillas que nos trajeron y nos quedamos callados. En la cocina había mucho movimiento, Herminda había tenido que dejar de llorar para ocuparse de las visitas.

Estamos en la comunidad indígena Juan Quintumán, ubicada en Neltume, un pequeño lago incrustado entre las montañas del sur chileno. Desde el año 2000, Endesa –principal transnacional energética en Latinoamérica– busca construir allí una central hidroeléctrica de paso. El proyecto aún no ha sido aprobado, pero éste ya ha ocasionado una serie de perjuicios irreversibles, entre ellos la muerte de don René, o al menos así lo piensan sus familiares.

Y es que la muerte aquí no es solamente el resultado de una causa médica. Para la familia Qüepumil, la muerte es, como todo mal, el desenlace trágico de una situación comúnmente denominada “anomía social”: la deslegitimación de las instituciones que regulan las relaciones sociales, la desaparición de normativas y ritos que celebran la unión de la comunidad, la desintegración de los lazos sociales y afectivos, la pérdida de referencias y de sentido; en definitiva, un trastorno que vuelve la vida ininteligible.